Tema de la semana

#ElTemadelaSemana: Pide un deseo o tres

bebe

Durante algunos instantes he dudado. Pensaba en encontrar un buen deseo, EL deseo. Pero por honor al nombre del blog no podía sino pedir 3 deseos. De 3 somos mi familia. El 3 es un número importante ahora en mi vida, y creo que podré soportar la sensación de ser avariciosa que me genera pedir tres deseos cuando podría pedir sólo uno.

He estado rato pensando qué supone pedir un deseo. Cuándo solemos hacerlo, porqué y qué esperamos de ello. La tradición nos lleva a decir, o decirnos, aquello que deseamos para esperar a que se suceda. Y lo deseamos con muchas ganas, y seguramente la misma dosis de victimismo, creyendo que por por obra de alguna fuerza desconocida nuestros anhelos se cumplan.

Y así pasa en nuestros cumpleaños, cuando pasa una estrella fugaz, cuando tiramos una moneda a una fuente, en fin de año… Y en miles de rituales que nos hacen soñar y a la vez nos debilitan. Y yo ya no quiero más deseos de estos.

Quiero formular deseos que me hagan soñar a lo grande, de los que hacen feliz pero a la vez asustan, mucho. Quiero deseos que me reten pero de los que me sienta capaz. Quiero deseos de los que pueda (y quiera) hacerme responsable.

Deseo, deseo… 

  1. … tener siempre ganas de jugar. Aún sabiendo que no siempre pueda ser el momento o no vaya a tener la oportunidad. Pero sí que puedo mantener la actitud curiosa, divertida y enérgica del juego, e ir guardando esta energía para cuando pueda derrocharla. Especialmente con mi hijo. Deseo divertirme. Deseo sentirme divertida.
  2. … no confundir lo urgente y lo importante. Cierto, a veces el deber nos llama. Y toca resolver primero esas cuestiones que no pueden pasar de hoy porque es necesario atarlas, porque implican a más personas, porque hemos alcanzado al deadline… Pero eso no significa que sea lo importante de nuestro día. Y no quiero llegar a confundirlo. Solía tender a resolver las obligaciones primero y dejar el disfrute para el final, si es que quedaba tiempo. Pero ahora está él, mi pequeño, y deseo aprender a cambiar mis tiempos para que se ajusten bien a sus ritmos.
  3. … mantenerme VIVA. No dejar de encontrar nunca momentos para hacer lo que me gusta, lo que me hace vibrar. Las cosas que ya sé que me apasionan y las que me quedan por descubrir. No me importa hacerlo sola o en compañía. Pero sí me ocupa hacerlo. No quiero olvidarme de mi. No quiero estancarme. No quiero ser una sombra de lo que he sido o regodearme pensando qué podría haber llegado a ser o hacer. Deseo seguir viviendo en mayúsculas.

Y sí, son deseos míos, para mí. Porque estoy firmemente convencida de que la única manera de ser feliz con los demás, de ser alguien con quien querer compartir los días, ser alguien inspirador… Es ser alguien feliz, alguien que disfruta de la vida y se siente pleno. Creo que eso es lo mejor que le puedo dar a mi familia, lo mejor que le puedo ofrecer a mi hijo. Ser un ejemplo de felicidad.

Los deseos son algo especial. Implican pasión, magia, un poco de fe ciega… y, a mi parecer, cuidado. Hay que alimentarlos para hacerlos realidad. Por eso hay que estar muy atento a lo que se desea… puede hacerse realidad!

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