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Tema de la semana

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#ELTEMADELASEMANA: CARTA A MI YO DEL FUTURO

Hola “Yo del futuro”, 

No sé cuántos años habrán pasado desde que escribí estás letras, imagino que unos pocos, porque estas cosas que creo me pueden convenir recordarme son más para largo plazo, creo que a medio no se me van a olvidar.

Sonríe. Ríe. Baila. Mira series. Duérmete en el sofá. Escribe. Haz fotos. Organiza una comida con los amigos. Pisa la playa. O haz lo que sea que ahora nos haga brillar los ojos. ¿Por qué aún nos brillan, verdad?

¿Sabes? Teníamos muchas dudas sobre ser buena madre, qué hacer en cada momento, si estábamos tomando la decisión correcta… Felicítanos, seguro que cometimos muchos errores, pero más seguro aunque hemos ayudado a crecer a alguien increíble (¿a uno o más de uno? lástima que no me puedas responder…). Deja por un momentito la carta y ve a decirle, o decirles, que es (son) magnífico(xs) y cuánto le(s) quiere(s); nunca está de más. Espero que no hayamos perdido la costumbre de hacerlo con frecuencia.

¿Has vuelto? Sigamos. ¿Y con marido? Te escribo que el peque tiene 3 meses y 4 días. Con marido hemos hecho muy buen equipo pero nos ha costado volver a encontrar momentos para nosotros. Espero que ya lo tengáis dominadísimo y que sigáis esperándoos a ver los capítulos de las series juntos aun arriesgándoos a sufrir spoilers, que compartáis los platos en los restaurantes para poder probar más cosas y que continueis andando por la calle cogidos de la mano. Sigue diciéndole cada día lo que sientes por él y cómo te sientes, aunque no todo sea bueno. 

Por cierto, ¿cómo llevas lo de la Operación Quererme? Espero que lo hayamos conseguido, ya sabes que pensaba que sin quererse a una misma es imposible querer bien a nadie…. Pero si aún andamos en el camino, no te rindas, ya sabíamos que no era fácil cuando empezamos pero nunca fuimos de tomar el camino llano… Y si lo has conseguido, mi más sincera y eufórica enhorabuena! Debe ser tremendo eso de levantarse por las mañanas, mirarse al espejo y… sonreírse! Sigue queriéndote cada vez más

Estar con la familia y amigos nos gustaba mucho, y tengo la sensación de que esto no habrá cambiado. Revisa la agenda y monta un buen plan, aunque hayas hecho alguno hace poco  nunca está de más; así nos recordamos no dejar que las obligaciones se coman las cosas importantes de la vida. 

No sé dónde estás trabajando ni de qué, pero hubo una época en la que ibas a trabajar contenta, disfrutabas de lo que hacías y no te pesaba echarle unas horas de más. Si no te está pasando: muévete, cambia… Recuerda cámo te removía ver quien se queja de lo que hace y no hace nada para cambiarlo. No te conviertas en alguien que te disguste

Si tienes en mente algún plan, sobre todo si te parece disparatado, arriesga. No sé de qué se trata pero no es demasiado tarde, nunca lo es. Te insisto porque siempre has sido muy cabal, dudo que hayas cambiado tanto como para que  se te antojen proyectos descabellados. Pero si es así… háblalo con marido y lánzate a ello. Estoy segura que sigue apoyándote en cada paso que das, así que deja la cartita por un momento y abrázale fuerte.

Oye, escríbele una carta a nuestra yo jubiletis para que no se olvide de todo lo importante que hayamos aprendido en estos años. ¿Trato? Yo prometo seguir aprendiendo, no rendirme y pasándomelo en grande. Ahora te toca a ti tomar el relevo.

¡Nos seguimos viendo!

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#ELTEMADELASEMANA: LA MEJOR ETAPA DE TU VIDA

la mejor etapa de la vida

Este post no debería tener fecha. Este post tendría que ser por definición, y por autoimposición, siempre contemporáneo, siempre actual. Y lo escribo, me lo dedico, a modo de recordatorio y de alarma para cuando mi mente me traicione y se vaya de viaje al pasado a regodearse en tiempos pasados que fueron mejores.

Eso pasa, pasa frecuentemente. Los planes se nos tuercen y nuestra cabeza va directa al archivo de buenos momentos, pero no para enseñarnos que hemos sabido salir de situaciones similares; para nada, se va rauda a algún momento que recuerdas idílicamente y que tu vocecita interior acompaña de un “lo bien que estabas entonces, y mírate”. Y a mi eso ya no me apetece, hay momentos en la vida que ya de por si solos son bastante rotundos como para ir complicándomelos yo misma. Por otro  lado, si uno se detiene con esfuerzo en esos mejores momentos, si vas a repasarlos al detalle como si pudieras desgranarlos fotograma a fotograma… si lo haces, puedes recuperar también sensaciones de miedo, de angustia, de inseguridad. Emociones que, al fin y al cabo, fueron (y son necesarias) para convertir en “mejores etapas” determinados momentos de la vida. Porque como sabríamos que un momento es bueno si no hubiesen emociones expansivas (de alegría, felicidad, disfrute…) que tuviesen más fuerza que las anteriores? Lo que nos hace sentir bien puede exisitir porque hay algo que nos hace sentir menos bien y que, aunque sólo sea por ello, es necesario.

Seguro que en poco tiempo este momento será uno de esos recuerdos. Estoy enamorada, tenemos un hijo precioso, he podido alargar mi baja por maternidad, me he podido organizar para hacer deporte, voy manteniendo el blog activo, estoy conociendo gente genial… Un momentazo, ¿qué no? Pero también tengo miedo, tengo muchas dudas, estoy cansada, me falta tiempo para mi y tiempo de pareja, tengo un cuerpo nuevo que no me avisó que se quedaría… Sin las sombras, no habría luces. ¡Y sería tan triste no darse cuenta de que están ahí!

Por eso, porque sin duda las situaciones y emociones constriñentes siempre están presentes, decido elegir que mi mejor etapa sea siempre AHORA. No importa si no es un momento ideal porque nunca lo ha sido. No importa si todo es como lo soñé porque a veces puede ser incluso mejor. No importa si no salen las cosas como las he planeado porque lo más espectacular que me ha pasado ha ido muy a contracorriente de mi agenda. No importa si no he conseguido lo que me proponía porque significa que aún me queda mucho que perseguir.

Me importa no perderme entre la añoranza de un pasado que me dibuja una sonrisa y un futuro que me acelera el corazón. Quiero tener eso AHORA, sea cuál sea el momento. Quiero poder decir tiunfante, siempre, mi mejor etapa de la vida es hoy. 

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#ELTEMADELASEMANA: CARTA A MI YO DEL PASADO

carta a mi yo del pasado

Por pocas películas o series que hayas visto sobre el tema, sabrás que viajar en el tiempo es algo arriesgado. En cualquier viaje en el tiempo lo único que necesitas saber es que no puedes provocar cambios en lo sucedido. De lo contrario te arriesgas, y mucho, a alterar el curso natural de las cosas y a que el presente, tal y como lo conoces, deje de exisitir. ¡Ahí es nada!

Siguiendo esta consigna, en la que creo firmemente, pensar en enviarme una carta a mi yo del pasado me da demasiado miedo. Seguramente podría tener un presente mejor si hubiese tomado otras decisiones. Pero dudo que nada merezca hacer tambalear lo que es mi vida ahora. No, no es un más vale malo conocido que bueno por conocer. Es un quiero la vida que tengo aunque sé que puedo vivirla mejor.

Pero la idea me seduce, me parece tierna y reveladora a la par. Y no dudaría en aprovechar la oportunidad si me fuera posible. Así que después de darle unas cuantas vueltas he encontrado la manera. Sé como comunicarme con mi yo del pasado sin el riesgo de modificar la história de la humanidad. Me dejaría notas anónimas.

Buscaría el momento adecuado (esos en los que necesitas encontrarlas). Los lugares ideales (que son los que hacen que dudes de que aquello es una mera casualidad).  Y escribiría cosas que sé que serían significativas para mí, que al leerlas me hicieran pensar que alguien anda cuidando de mi.

He estado pensando en algunas de estas notitas que irían apareciendo de forma gradual y estratégicamente en mi pasado. Porque si puedo mandarme una carta, puedo también mandarme más de una notita. Y estas son algunas de las imprescindibles:

  • Se te está olvidando sonreír.
  • Aléjate de esa báscula.
  • Y esta decisión ¿por quién la has tomado?
  • Esto también pasará. (y años más tarde me encontraría con este post de Tand de Naranja)
  • Sí, eso también puedes hacerlo o Sí, esa también eres tú.
  • Estás dónde tú te has colocado.
  • Di lo que sientes.
  • Vives donde vive tu atención.
  • Lo perfecto es enemigo de lo bueno.
  • ¿Hola? ¿Queda algo de sentido del humor por ahí?

Mientras las releo dudo de si son las más importantes o las más adecuadas. Podrían ser muchas más, pero la cantidad a veces abruma y desvanece el impacto. Y, al fin y al cabo, si estás son las que me han venido repasando mi historia, es que son las correctas.

De hecho, seguramente que a mi yo del futuro también les serán útiles. Os dejo, voy a esconderme algunas notitas esperando encontrarlas algun día. Cuando menos lo espere.

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#ElTemadelaSemana: Pide un deseo o tres

bebe

Durante algunos instantes he dudado. Pensaba en encontrar un buen deseo, EL deseo. Pero por honor al nombre del blog no podía sino pedir 3 deseos. De 3 somos mi familia. El 3 es un número importante ahora en mi vida, y creo que podré soportar la sensación de ser avariciosa que me genera pedir tres deseos cuando podría pedir sólo uno.

He estado rato pensando qué supone pedir un deseo. Cuándo solemos hacerlo, porqué y qué esperamos de ello. La tradición nos lleva a decir, o decirnos, aquello que deseamos para esperar a que se suceda. Y lo deseamos con muchas ganas, y seguramente la misma dosis de victimismo, creyendo que por por obra de alguna fuerza desconocida nuestros anhelos se cumplan.

Y así pasa en nuestros cumpleaños, cuando pasa una estrella fugaz, cuando tiramos una moneda a una fuente, en fin de año… Y en miles de rituales que nos hacen soñar y a la vez nos debilitan. Y yo ya no quiero más deseos de estos.

Quiero formular deseos que me hagan soñar a lo grande, de los que hacen feliz pero a la vez asustan, mucho. Quiero deseos que me reten pero de los que me sienta capaz. Quiero deseos de los que pueda (y quiera) hacerme responsable.

Deseo, deseo… 

  1. … tener siempre ganas de jugar. Aún sabiendo que no siempre pueda ser el momento o no vaya a tener la oportunidad. Pero sí que puedo mantener la actitud curiosa, divertida y enérgica del juego, e ir guardando esta energía para cuando pueda derrocharla. Especialmente con mi hijo. Deseo divertirme. Deseo sentirme divertida.
  2. … no confundir lo urgente y lo importante. Cierto, a veces el deber nos llama. Y toca resolver primero esas cuestiones que no pueden pasar de hoy porque es necesario atarlas, porque implican a más personas, porque hemos alcanzado al deadline… Pero eso no significa que sea lo importante de nuestro día. Y no quiero llegar a confundirlo. Solía tender a resolver las obligaciones primero y dejar el disfrute para el final, si es que quedaba tiempo. Pero ahora está él, mi pequeño, y deseo aprender a cambiar mis tiempos para que se ajusten bien a sus ritmos.
  3. … mantenerme VIVA. No dejar de encontrar nunca momentos para hacer lo que me gusta, lo que me hace vibrar. Las cosas que ya sé que me apasionan y las que me quedan por descubrir. No me importa hacerlo sola o en compañía. Pero sí me ocupa hacerlo. No quiero olvidarme de mi. No quiero estancarme. No quiero ser una sombra de lo que he sido o regodearme pensando qué podría haber llegado a ser o hacer. Deseo seguir viviendo en mayúsculas.

Y sí, son deseos míos, para mí. Porque estoy firmemente convencida de que la única manera de ser feliz con los demás, de ser alguien con quien querer compartir los días, ser alguien inspirador… Es ser alguien feliz, alguien que disfruta de la vida y se siente pleno. Creo que eso es lo mejor que le puedo dar a mi familia, lo mejor que le puedo ofrecer a mi hijo. Ser un ejemplo de felicidad.

Los deseos son algo especial. Implican pasión, magia, un poco de fe ciega… y, a mi parecer, cuidado. Hay que alimentarlos para hacerlos realidad. Por eso hay que estar muy atento a lo que se desea… puede hacerse realidad!

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