Category

VDLN

VDLN

El fin de mi permiso por maternidad

niños

Sí, mi temido momento llegó el pasado lunes: el fin de mi permiso por maternidad. He alargado el momento de mi vuelta al mundo laboral lo máximo que hemos podido, cosa que se ha traducido en 6 intensos meses en los que no me he separado de mi hijo por más de 3 horas seguidas.

6 meses en los que he disfrutado de momentos de mucha intimidad con él. 6 meses que han encajado con las vacaciones del padre para poder disfrutar los 3 juntos. 6 meses para estar con los abuelos, los tíos, los amigos… 6 meses para ser y sentirme madre, para sentirnos familia y conocernos.

Pero de repente empezó la cuenta a atrás. Y a medida que pasaban los días mis miedos aumentaban, a la par que mis ganas de exprimir al máximo esta primera etapa juntos. Y he empezado a trabajar satisfecha de no haber dejado que la preocupación nos secuestrara nuestros últimos días full time.

De hecho, el fin de mi permiso por maternidad me angustiaba tanto que los últimos días ya tenía ganas de volver al trabajo. Así podría enfrentar el momento, dejar de temer su llegada y descubrir como serán nuestras semanas a partir de ahora. Pensaba “…como tiene que llegar igualmente, que llegué ya!”. Y llegó. Y pasó.

Podría hacer una lista infinita de lo que me asustaba de volver a trabajar, pero lo:

  • El primero y más intenso es no querer separarme de mi bebé. No creo que necesite mucha explicación. Y sí, me he cansado de oír que debo sentirme afortunada porque he podido pasar 6 meses con él (y no las escasísimas 16 semanas). Pero eso no significa que sea lo correcto, que me consuele, o que deba sentirme mal por no parecerme suficiente.
  • Otra de mis preocupaciones ha sido la alimentación. Más bien la combinación y “compatibilidad” de  la alimentación complementaria y la lactancia materna con el horario laboral. Empezamos con la alimentación complementaria 2 semanas antes de mi reincorporación y en general había ido bien. Pero con la vuelta al trabajo el pequeño ha decidido comer poco mientras yo no esté… Aunque parece que día a día ha ido mejorando. Y claro, me preocupa dejar de producir leche por tantas horas sin amamantar. Pero todo el tema de la alimentación da para otro post….
  • Descubrir una nueva sensación de que podría vivir sin trabajar. No es que sólo quiera estar con mi hijo,  más bien que la estructura de trabajo estándard comienza a chirriarme. A demás de que la maternidad y el blog me han descubierto nuevos y atrayentes temas en los que profundizar. Ha sido algo novedoso porque mi profesión siempre ha sido núcleo en mi identidad. Pero la maternidad se está encargando de reubicar mi sentido del trabajo. Como con otras tantas cosas.
  • Somos primerizos así que la organización familiar era también un mundo nuevo para nosotros. Aprovechando que tenemos los horarios prácticamente contrarios hemos decidido que este primer año el peque no irá a la guardería. Estará con su padre o conmigo, y en los horarios en los que coincidimos tenemos la suerte de que puede estar con sus abuelos (por si no lo sabías la conciliación son los abuelos)- Me da mucha tranquilidad saber que está en casa y que está con gente que conoce y quiere, pero a la vez tenemos que ser muy estrictos con los timmings y siento cierta angustia de no abusar de los abuelos. Y aún sabiendo que no es así es un radar que tengo constantemente activo.
  • ¿Y yo? ¿Y nosotros? ¿Tendremos tiempo ahora? Me preocupa donde quedan mis pasiones, el tiempo para mi, el tiempo para mi pareja… El tiempo de ser una y el de ser dos. Porque el de ser tres lo tenemos bien cuidado. Y aunque la rutina de trabajo la viven muchas parejas y familias ello no significa que lo hagan satisfactoriamente. No quiero que vivamos en automático, no queremos. Me alivia el convencimiento de que si queremos encontrar tiempo de una, de dos y de tres, lo encontraremos. Uno encuentra tiempo para hacer lo que realmente quiere, y no sólo para lo que debe.
  • Y, de las últimas preocupaciones que encabezan la lista, una estrictamente mía. Me rondaba constantemente la pregunta “¿sabré volver a trabajar?”. Es una sensación extraña. Evidentemente si lo hacía puedo volver a hacerlo, pero no soy exactamente la misma y mi entorno laboral ha ido evolucionando mientras yo no estaba allí. Me asaltan dudas sobre mi capacidad de adaptación, de concentración, de volver a ocupar el mismo rol… Pero con mi incorporación, aún no habiéndose disipado estos miedos, no me han boicoteado ni el trabajo ni mi relación con los compañeros. Seguramente sean fantasmas fruto de mi gusto por pensar y diseccionar… pero no me angustia irlo descubriendo con el tiempo.

Y sin apenas darnos cuenta la primera semana de lo que a partir de ahora va a ser nuestro día a día ya ha pasado. Más rápida y menos dramática de lo que esperaba. Añorando mucho a mi pequeño y nuestros días en familia, pero a la vez disfrutando de reencontrarme con otros “yo” que hacía tiempo que no activaba.

Nueva etapa y nuevos descubrimientos de mano de la maternidad. Ha sido una semana de sentimientos encontrados. De mucha añoranza pero también del bienestar de ser una por unas horas. No ha sido fácil, y ha sido cansado, pero por algún efecto paradoja tengo el convencimiento y la energía de que irá a mejor, de que podremos hacerlo, y de que lo pasaremos genial.

No Comments